Campamento 2026 - 09 ago 26

#reporte #campamento/26


Una de las estadísticas que acostumbramos a mencionar, a los padres que confían en nosotros enviando a sus hijos al campamento, es que esa semana en cuestión representa solo el 2 % del año. Aunque este número se percibe pesimista, lo cierto es que una mirada amplia, a través del tiempo, permite palpar el impacto positivo que ha tenido en los campistas.


Foto oficial del Campamento 2026 en T-Poz.


Kikotén 2019 - Primer campamento de jóvenes que incluyó a niños (playera amarilla).

De manera natural (y particularmente este año) se formaron dos grupos de jóvenes: por un lado, aquellos que vienen ingresando al grupo (12-15), y los más “veteranos”, quienes relatan historias y anécdotas de campamentos anteriores. Mientras que los primeros hablan de gustos e intereses en común, los últimos hablan de sus carreras universitarias y del deseo de ser parte del staff del campamento en los próximos años.


Con un sol abrazador, el simple juego de pasar el agua siempre entretiene.

Cada día, ambos grupos participaron fusionados en todas las actividades con entusiasmo y compañerismo. Los niños, de igual manera, estuvieron muy activos y contentos en todo lo que se les preparó. Hubo clases bíblicas, actividades recreativas y culinarias, deportes, manualidades, karaoke, baile, juegos de mesa, captura de la bandera, fogata y actividades extremas (tiro con flecha, tirolesa y escalada de muro).


Algunos niños alistándose para la tirolesa.

Las energías necesarias para hacer las actividades anteriores fueron provistas por los alimentos diarios, por lo que agradecemos profundamente a todo el equipo multidisciplinario de la CDMX, Acapulco y Tabasco que estuvo a cargo de esta tarea titánica.


De izquierda a derecha: Roberto y Eufemia Hernández, Roxana Damián, Javier Medina, Lucrecia Rodríguez, Ana García y María Esther Medina.

De igual manera, fuimos la otra parte del staff quienes supervisamos a los campistas, llevando a cabo las actividades y acompañándolos durante la mayor parte del día; incluso durante los momentos de reflexión denominados «Expo vela», en los cuales los participantes expusieron con sus palabras el tema del día, el mismo que se fortaleció inicialmente con la clase, seguida por la dinámica y finalmente con esta segunda instancia.


Las clases se complementaron con una actividad lúdica y con momentos de reflexión.

Las instalaciones del lugar permitieron desarrollar la gran mayoría de las actividades sin ningún contratiempo; incluso la fogata que se hizo por la tarde, con nubes y truenos amenazantes que fueron retirados por una fresca brisa. Al calor de un fuego generoso, música, cantos y esquites, la fogata fue un verdadero éxito.


Una noche para recordar en un ambiente agradable.

El sábado fue un día memorable. Primero que todo, iniciamos la parte oscura con una cena especial, preparada con mucho cariño por parte de los encargados y con los dones culinarios de los jóvenes, quienes esa misma tarde prepararon varias bandejas de milhojas de papas y pay de óreo con coulis de frutos rojos para degustar los paladares. Este mismo alimento sirvió como "ración doble de maná" para disfrutar íntegramente el día de reposo.


Jóvenes que participaron tanto en la elaboración de los alimentos, como su servicio.

800
Preparación del postre durante el viernes por la tarde.

Los servicios estuvieron muy bien desarrollados con casi la completa participación de jóvenes, a excepción del mensaje principal entregado por un servidor. La dirección de himnos la realizó muy bien el joven Leonardo Rosales; las oraciones de inicio y de cierre, por Moisés Ramírez y Juan Pablo Gálvez, respectivamente. Para la música especial hubo dos presentaciones: Los niños el himno 168 ("Señor te damos gracias") y los jóvenes el himno 101 ("Id por todo el mundo"). Destaco con alegría el sermoncillo entregado por el joven David Alejandro, un mensaje simple pero potente de ánimo para sus compañeros y niños que lo escucharon con mucha atención.

El joven David Alejandro compartiendo la Palabra de Dios con enjundia.

Quisiéramos agradecer especialmente a la familia Mérida, quienes viajaron nuevamente este año desde San Marcos, Guatemala, para participar en este campamento. La familia hizo un gran esfuerzo para dejar sus responsabilidades laborales y estar con nosotros. En Guatemala ellos son responsables por la educación de alrededor de 600 niños. Sus herramientas y experiencia docente fue de gran acierto, ya que el Sr. Mérida dirigió la clase con los niños y otras actividades, apoyado por su esposa la Sra. Taylor. Además, su hijo mayor José Daniel, esta vez como staff, estuvo registrando imágenes y videos cada día. Su hijo Carlos René fue un silencioso pero entusiasta campista, al igual que su pequeña hija Ana Valeria, siempre con sonrisas junto a sus amiguitos. Gracias a todos ellos por haber estado con nosotros por segundo año consecutivo.


El matrimonio Mérida en una de sus clases para niños.

Un campamento en la Iglesia es un esfuerzo no menor, planificado extensa y dedicadamente para el beneficio de las generaciones jóvenes que tienen la oportunidad de participar, año con año. Al finalizar uno, es posible ver atisbos de cambios positivos en los comportamientos de los jóvenes que, idealmente, deberían mantenerse. En ocasiones se enfrían o, peor aún, jóvenes que vimos participar y quedan registrados en fotografías y recuerdos, por alguna razón u otra ya no están con nosotros.

Pero algunos se mantienen y, al pasar los años, los compañeros de habitación han forjado amistades duraderas y fuertes, y se han tomado de la mano de Dios juntos: han madurado como adultos tempranos en el temor a Dios.

Es entonces cuando damos toda la gloria y honra a Dios porque aquellos nerviosos chicos que no sabían lo que era un campamento, hoy lo valoran y recuerdan, y agradecen de corazón haber participado.

Felicidades a ustedes, jóvenes, al haber sobrevivido una semana sin celular. Pueden contarle ahora a sus amigos que no ocurrió nada extraño y que sí es posible vivir sin un dispositivo "inteligente".


Parte de la recolección de teléfonos que se hizo el primer día.

Es siempre un honor y una inmensa responsabilidad participar como colaborador en estos eventos. Gracias también a ustedes, padres, por confiar en nosotros. Continuemos animando a nuestros hijos en este maravilloso camino que Dios nos ha invitado a todos a formar parte.


Últimos momentos compartidos antes de emprender el viaje de regreso a sus casas.


Escrito por Gabriel García