Reporte FDT 2026 - 09 oct 26

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Por primera vez, Dios puso su nombre en Oaxaca para celebrar Tabernáculos en México. Gracias a él pudimos disfrutar en las Bahías de Huatulco, rodeado de reservas naturales y playas hermosas.

El hospedaje, el clima, el alimento espiritual y el físico, la naturaleza y las playas paradisíacas fueron los elementos dispuestos por Dios para que cada uno de los participantes, nacionales e internacionales, disfrutase de una convivencia fraternal que quedará en el recuerdo de muchos. 

Las 111 personas provenientes de Canadá, Chile, Estados Unidos, Guatemala y México nos alojamos en el mismo hotel y compartimos la mayoría de los alimentos en el restaurante. Además, el gran salón para eventos del hotel permitió realizar tanto los servicios diarios como los estudios bíblicos y las actividades que se hicieron durante las tardes. 

Desde el aeropuerto internacional (HUX), el que está solo a 15 minutos en taxi, se puede llegar al hotel ubicado en la Bahía de Santa Cruz. Su posición es estratégicamente conveniente, dado que a solo unos metros está la playa principal y el centro, donde se ubican el embarcadero, mercados de artesanía, restaurantes y otras atracciones. Además, se pueden visitar otras playas cercanas en taxi. 

Huatulco es un paraje turístico sumamente tranquilo y seguro. Cuenta con 36 playas a lo largo de sus 9 bahías y su parque protegido contempla 11.000 hectáreas con numerosas reservas naturales, selva, vida salvaje y biodiversidad.

Una noche tuvimos una salida turística en el «turibus», un paseo muy entretenido en un autobús iluminado con música alegre que nos llevó por las principales bahías de la zona, finalizando con una degustación de diferentes sabores oaxaqueños. 

Otra actividad para destacar fue el paseo por el día en catamarán. Zarpamos el día jueves para, primeramente, realizar los servicios religiosos arriba de la embarcación frente a la playa «Órgano», la cual estuvo prácticamente sola para nosotros. Luego de los servicios, disfrutamos de las cristalinas y frescas aguas donde varios pudieron observar la creación de Dios practicando snorkeling; disfrutando de los peces, mantarrayas, tortugas y corales multicolores. Posteriormente, conocimos otras bahías, compartimos los alimentos y nos regresamos mar abierto con una brisa fresca y una lluvia ligera. ¡Se trató de una actividad singular y extraordinaria, y le agradecemos profundamente a Dios que lo hayamos logrado realizar!

Acompañamos a Carla Bolio de Gutiérrez en su bautismo y nos alegramos enormemente por el pequeño pero gran paso que ella tomó al haberse arrepentido y aceptado a Jesucristo como su Salvador. 

Dios fue muy bueno con nosotros y le estamos muy agradecidos por esta oportunidad. Además, agradecemos al equipo de colaboradores que sirvieron en todas las áreas con excelencia, permitiendo una organización fluida y muy agradable de trabajar.

Ya estamos trabajando en la fiesta del próximo año. Tendremos noticias próximamente.


Escrito por Gabriel García