Visita Acapulco - 28 feb 26

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Una agradable visita tuve el honor de realizar el pasado fin de semana a nuestros hermanos guerrerenses del puerto de Acapulco.

En esta oportunidad, me dirigí el viernes rumbo a la costa en autobús. Habiendo hecho las averiguaciones y encomendándome a Dios debido a los últimos acontecimientos de inseguridad en la zona occidental del país, gracias al Eterno que no hubo ningún contratiempo en todo el camino, ni durante mi estancia ni al regreso. Muchas gracias a todos por sus oraciones.

El sábado destinamos un día completo a partir de las 11 de la mañana, cita para iniciar nuestro servicio local, el cual estuvo dirigido por el Sr. Justino Barrios, quien con su característica sonrisa nos alegró e invitó a cantar alabanzas a nuestro Dios.

El Sr. Celestino Martínez representó al pueblo de Dios en una oración para luego dar el paso al Sr. Samuel Ramírez, quien nos compartió la Palabra recordándonos lo pasajera que es esta vida y la importante mirada en el santuario espiritual que hoy estamos edificando.



Sermoncillo por el Sr. Samuel Ramírez.

Los anuncios fueron entregados por un servidor y, antes del segundo mensaje del día, el valiente matrimonio Martínez Ramírez presentó una música especial con el himno número 178 titulado «Por tu hermosa creación». Antes de iniciar su presentación, el matrimonio solicitó al grupo que los acompañásemos en la tercera estrofa. Este arreglo resultó muy adecuado y realmente se sintieron los cantos sumados como un solo cuerpo agradeciéndole a Dios la oportunidad de estar juntos.



El matrimonio Martínez Ramírez en su presentación de música especial.

Les compartí a los hermanos dos herramientas útiles para prepararnos para la Pascua, las cuales fueron comprender cómo el apóstol Pablo trató el asunto de las carnes sacrificadas a los ídolos y cómo podemos aplicarlo hoy; y el segundo punto fue cómo aplicar correctamente la instrucción de Mateo 18:15-17 para resolver los conflictos entre los hermanos. Al finalizar el servicio, el Sr. Artemio Hernández Bibiano nos representó en la oración final.

Luego del alimento espiritual, los hermanos se prepararon para disponer los alimentos en las mesas que el personal del hotel amablemente nos había instalado. Tanto el espacio como los inmuebles, así como la privacidad y la vista hermosa hacia la playa, hacen que este salón de reuniones que rentamos sea un lugar espléndido y muy cómodo para el grupo.

Luego de disfrutar un abundante y delicioso momento compartiendo los alimentos, aprovechamos para coordinar las próximas fiestas santas de Dios, las que inician con la Pascua. Ellos mostraron mucho interés en participar y en coordinarse para planificar todos los detalles con tiempo.

Luego de esto los invité a participar de un estudio bíblico, el cual es la segunda parte de la serie «El eterno trono del Eterno». Los acapulqueños son excelentes alumnos y su participación fue clave en el éxito de esta profunda e interesante enseñanza que completamos. Le damos muchas gracias a Dios por el conocimiento que nos revela y porque podamos seguir maravillándonos de sus insondables joyas.

El día finalizó con mucha satisfacción y una puesta de sol de color rojo muy intenso dio por finalizada la jornada. Regresé el domingo temprano sin ningún problema, salvo un par de accidentes en el camino que atrasaron un poco mi llegada a casa.

Agradecemos siempre a los hermanos por recibirme y porque Dios nuevamente fue bueno con todos y ha permitido volver a vernos para estrechar los fraternos lazos de hermandad.


por Gabriel García