Visita Guerrero - 29 dic 2025

#visita/Acapulco


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Iniciando nuestro viaje el jueves 27 por la tarde, nos dirigimos por tierra con mi familia rumbo a Acapulco, con una parada intermedia en Iguala, donde nos esperaba la familia Aguilar. Debido a que el viernes 28 no hubo clases por las actividades internas del personal docente de las escuelas, nuestra salida estuvo más larga de lo normal. Muchos, así como nosotros, aprovechamos de salir de la capital.

Después de 5 horas, llegamos alrededor de las 20:00 a Iguala, Guerrero, y nos esperaban el Sr. Antonio y su esposa la Sra. Norma de Aguilar, y también el Sr. Silviano Aguilar, su esposa y su hijo. Cenamos juntos y conversamos a mucho gusto. Entrada la noche, el hermano del Sr. Aguilar se despidió, y nos preparamos para descansar. Originalmente el plan era salir al otro día temprano rumbo al puerto, pero conversando con el anfitrión, barajamos la posibilidad de quedarnos todo el viernes, y así salir el sábado mi familia, el Sr. Antonio y su esposa rumbo a Acapulco para pasar los servicios todos juntos. Así disfrutamos el día a plenitud, degustando de las bondades de la tierra y del cariño de los anfitriones para con mi familia.

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La Sra. Norma preparando unas deliciosas picaditas a la leña.

Después de reposar de las labores de la semana, y descansando profundamente el viernes por la noche, a las 07:00 AM emprendimos el viaje al puerto, el cual estuvo muy tranquilo, y en tan solo 2 horas y media llegamos a la Torre Coral, Acapulco.

Debido a la generosidad del Sr. Api, con mi familia pudimos alojarnos en su departamento. Y fue una ocasión muy especial. Primero, porque se pudo utilizar por primera vez el bello y remodelado salón para eventos que este lugar tiene. En conjunto con el uso del departamento, fue, según los mismos hermanos, "el mejor lugar en el cual han tenido un servicio". Además, fue también especial para un servidor, ya que nunca había realizado una visita con mi familia al Estado de Guerrero, visitando Iguala y Acapulco. Sin duda alguna, un viaje para el recuerdo.

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El Sr. Aguilar entregando el sermoncillo.

Los servicios fueron dirigidos en el canto por Sr. Justino Barrios, quien con mucho ánimo nos realizó la invitación para adorar a nuestro Dios. Seguido, fue el Sr. Aguilar quien nos compartió la Palabra con su sermoncillo: "Las dos circuncisiones", un interesante tema para abordar. A continuación, un servidor entregué los anuncios del día, así como el segundo mensaje, donde exhorté a cada uno de los llamados por Dios a seguir fieles, valorando el conocimiento de sus verdades.

Luego de esta primera parte, el grupo se organizó con amplio despliegue y enjundia, buscando la mejor manera de disponer y ofrecer los alimentos, los que fueron un banquete de amor por parte de los hermanos. Mole, guajalote, y chilate, la tarde fue una explosión de sabores donde disfrutamos con mucha alegría.

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Pero el día todavía tenía para continuar. Nos reunimos alrededor de la gran pantalla, dejando abierta la posibilidad de un café y pan dulce, iniciamos el fascinante estudio bíblico con relación a la continuidad del trono de Dios después de que la tribu de Judá y Benjamín fueran llevados en cautiverio por Nabucodonosor, rey de Babilonia.

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Algunos apuntes del contenido desplegado.

El día cerró con más sonrisas, porque todos recibieron del fruto de la tierra de la familia de Iguala una calabaza.
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El domingo por la mañana recibimos la agradable visita de la Sra. Olivia, quien con mucho cariño nos trajo abundante desayuno/comida, con el cual pudimos compartir una mañana muy amena. El lunes nos dirigimos a la casa de la familia Barrios, quienes nos esperaban para desayunar, y seguir compartiendo.

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En casa de la familia Barrios, con su cordialidad y alegría de siempre.

El martes a las 07:00 AM nos regresamos a la capital, un camino tranquilo que nos permitió estar pasado el medio día, en casa, descansando y recuperando las energías para continuar con las labores.

Esta fue una de las visitas que no se olvidan, porque forjan los lazos con los cuales nos relacionamos los unos con los otros. Agradecemos primeramente a Dios porque nos cuidó en todo momento, y nos llevó y trajo con bien. Y agradecemos el gran amor de los hermanos de Guerrero, quienes nos cobijaron en sus manos delicada y amorosamente.

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Vista de la Bahía de Acapulco al atardecer, el día previo al regreso.