Visita Veracruz - 13 jun 26

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El viernes pasado emprendí el viaje hacia Ángel R. Cabada, para visitar nuevamente a nuestros hermanos de Veracruz que se congregan en esta sede.

Tras una copiosa lluvia en el camino, pude llegar cerca de las 5 PM al municipio de Chonegal, en el que habitan las familias Catana. El propósito era visitar al Sr. Luciano, quien ha sufrido un deterioro importante en su salud, debido al cáncer que padece. Tras ungirlo y compartir una breve charla con algunas personas interesadas que llegaron a visitarle también, pasé a casa de Martina (su hija) quien, junto con su madre, la Sra. Hilaria Echeverría, me ofrecieron un delicioso pescado para comer.

Al día siguiente pude pasar nuevamente al Chonegal para transportar a la Sra. Hilaria con sus dos hijas, Martina y Sonia, al salón en Cabada para realizar la santa convocación del sábado. A pesar de tener la intención de llevar a cabo un servicio totalmente local, un resfriado me impidió realizar el completo de las actividades; por lo que las oraciones, el sermoncillo y la dirección de himnos los tuvimos mediante la conexión a Ciudad de México.

Tanto el sermón como el estudio bíblico fueron en vivo, con un excelente ánimo de los presentes.

El sermón fue acerca de cómo saber que andamos por el camino angosto, hacia la puerta estrecha; haciendo un énfasis en que es la Palabra de Dios la que nos va guiando, si confiamos verdaderamente en él. También usamos el ejemplo del diezmo para ilustrar que, para andar el Camino, uno necesita tomar el ritmo adecuado y ordenado por Dios.

Después de esto, y durante la comida, pudimos conversar calmadamente sobre los pormenores de nuestras vidas, trabajos y responsabilidades. Los alimentos fueron compartidos con tanto amor como siempre; fueron abundantes y muy ricos, contando incluso con doble postre, que nuestra querida hermana Elda preparó para la ocasión.

Posteriormente dimos pie al estudio bíblico que continuó la serie de Apocalipsis, y estuvo enfocado en el mensaje a la Iglesia de Éfeso, pues el contenido sobre esto es abundante en las Sagradas Escrituras. Al terminar, no nos quedó más que agradecer a nuestro Dios por hacernos un llamado tan poderoso y paciente para recuperar nuestro primer amor.

Gracias a Dios, todo pudo desarrollarse en tiempo y forma, y también con su favor pudimos partir a casa el mismo sábado, casi a la puesta del sol.

Agradezco profundamente las oraciones de todos ustedes, pues en estos viajes recurrentes para atender al pueblo de Dios, nunca hemos encontrado adversidad alguna, reconociendo la mano poderosa del Eterno en cada instante.


Escrito por Moisés Cruz