Las 3 preguntas básicas

Qué, cómo y para quién.
En la vida cotidiana siempre surgen necesidades, algunas menores y otras mayores. Para todas ellas, nuestro cerebro realiza un proceso de investigación para saber cómo suplir aquella necesidad que tenemos.
En una casa, por ejemplo, si vemos la puerta de un mueble que está suelta, entonces pensamos que surge la necesidad de apretar el tornillo suelto, para que el mecanismo funcione mejor y no quede la puerta semiabierta, a fin de que no ocurra algún accidente.
Este sencillo ejemplo puede escalarse a cosas mucho menos palpables; como, por ejemplo, las grandes preguntas teológicas sobre el hombre, qué hace en la tierra y cuál es el propósito de Dios para la humanidad entera.
Todo esto está estrechamente ligado con una de las características de un diseñador industrial. Un diseñador desarrolla una manera de pensar no al azar, sino analítica, práctica y, al mismo tiempo, atractiva.
Ahora bien, ¿son el diseño y el arte, lo mismo? En este artículo analizaremos las diferencias y la importancia de desarrollar las 3 preguntas principales: qué, para quién y cómo.
Diseño vs. Arte
El arte, por un lado, es más bien algo subjetivo; implica emociones, expresiones. A veces, implica incluso acciones que no necesariamente están justificadas. Una pintura, por ejemplo (y dependiendo del punto de vista), puede ser tanto fea como bonita, interesante como aburrida.
En cambio, el diseño no es una forma de expresión espontánea, sino objetiva; y, aunque utilice lenguajes similares al arte, difiere mucho, ya que conlleva un proceso y objetivo diferentes.
Hay algunas formas de comparar el diseño con el arte. Algunos dicen que el arte es como “tener sexo”, mientras que el diseño es “hacer el amor”. Podrían parecer lo mismo, pero el proceso es muy diferente.
Las 3 preguntas básicas
En el área del diseño deben existir, de manera obligada, tres preguntas fundamentales para llevar a cabo un proyecto. Éstas son:
1.- ¿Qué diseñar? (Ve la necesidad y el propósito).
2.- ¿Cómo diseñar? (Es el proceso).
3.- ¿Para quién diseñar? (El público objetivo).
¿Es usted un diseñador? Sí. De hecho, todos somos diseñadores; de alguna u otra manera. Todos intentamos responder las 3 preguntas frente a cualquier necesidad o problema. Todos somos diseñadores, porque todos estamos diseñando nuestra vida, nuestro carácter, nuestro camino de vida cristiana…
Las 3 preguntas aplicadas al Club
Ahora, apliquemos estas 3 preguntas al Club de Oratoria: El Club responde a estas 3 preguntas básicas, y fue diseñado con un propósito específico. He aquí las preguntas:
1.- Qué: Un Club de Oratoria - Una necesidad de perfeccionar el arte de la oratoria.
El “qué” implica, como hemos mencionado, la necesidad de algo. ¿Qué vamos a hacer? ¿Es realmente necesario? El manual del Club tiene lecciones que buscan abrazar un objetivo en particular y también uno general.
Ocurre mucho que, aunque un discurso esté muy bueno, se le reprueba igual por no seguir lo que el manual le dicta. Hay que cumplir los objetivos específicos de cada lección porque estos nos ayudará a que, con los mismos condimentos, podamos preparar variedad de platos, como un buen chef.
Si se cumplen las lecciones y sus objetivos, nos ayudarán a desenvolvernos mucho mejor en todos los aspectos de la oratoria. Si hacemos algo sin pensar en la necesidad y en el objetivo, estaremos dando tiros al aire. Si tan sólo convertimos una lección en habladuría y relleno, pierde masa, pierde sentido, y no estaremos haciendo bien el trabajo.
El público al que estamos hablando necesita saber y escuchar nuestras intenciones y lo que vamos a hablar. Esto es esencial para que exista una comunicación fluida, transparente y amistosa. Incluso es necesario repetir un par de veces para que no quede duda y el mensaje perdure incluso después con el tiempo.
Salomón le pidió a Dios en una oración: “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?” Se necesita sabiduría para guiar al pueblo de Dios.
2.- Cómo: Por medio de un proceso de presentaciones y evaluaciones amorosas, en un ambiente de crecimiento.
El “cómo” dentro del Club es el proceso por el cual estamos todos llevando a cabo esta organización. En cada sesión, hay asignaciones que la directiva ha organizado y existe un protocolo por el cual nosotros hablamos dentro del Club; algo fundamental para desarrollarnos en este ambiente amistoso, pero al mismo tiempo formal.
Todos estos procedimientos que hemos y seguimos aprendiendo vienen de hace más de 50 años y perduran como una buena escuela para el beneficio del liderazgo de la Iglesia.
El suegro de Moisés le dió una excelente idea para no estar tan agobiado con tantas responsabilidades. Esta historia podemos leerla en Éxodo 18:14-27.
3.- Para quiénes: Para los miembros de la Iglesia de Dios Unida.
El “para quién” es un punto tan importante como los anteriores. El Club de Oratoria está hecho para los miembros de la Iglesia, no para un público externo. Todo sería muy distinto si cambiáramos al público, incluyendo a niños, mujeres, jóvenes, hombres jóvenes…
Por otro lado, si en las lecciones no consideramos el público al cual le vamos a hablar, tendremos poca conexión y empatía con ellos. De hecho, cuando se realizan “Tardes de Damas”, claramente las lecciones y su contenido deben ser orientadas tanto para hombres como para mujeres.
Analicemos un claro ejemplo del apóstol Pablo predicando en Atenas: “Observo que ustedes son sumamente religiosos en todo lo que hacen. Al pasar y fijarme en sus lugares sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: ‘Al dios no conocido’. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio” (Hechos 17:22-23).
Pablo adaptó su oratoria según el público al que se dirigía. Es por eso que estas tres preguntas básicas no son utilizadas sólo en diseño, sino también en economía, arquitectura, leyes, y todo ámbito.
Recordemos, entonces, que las lecciones deben cumplir un propósito específico en usted; para que pueda aprender a conocerse y a desarrollar al máximo sus capacidades. Las tres preguntas le ayudarán también a desarrollar los temas de las lecciones, además de poder emprender proyectos personales en su vida cotidiana.