Las oraciones públicas


Las oraciones públicas en la iglesia son a su vez discursos, los que deben ser planificados con previa oración, para que haya serenidad y orden de las ideas en el momento en que se realice.

Más de alguno de nosotros hemos sido llamados en alguna ocasión a realizar una oración pública; en familia, en un campamento, en una actividad de la Iglesia, o en los servicios mismos de sábado para una oración de inicio o de clausura.

Todas ellas son ocasiones especiales y de mucha seriedad; porque es cuando, como varones, representamos al grupo ante Dios. Cada oración se estructura de manera similar, pero se deben buscar objetivos diferentes, dependiendo de la ocasión.

En Mateo 6, Cristo critica un estilo de oración que los fariseos tenían muy arraigado en sus costumbres; el cual era orar “para que los vieran los demás”. En otras palabras, no eran oraciones sinceras; sino más bien eran tan egoístas, que buscaban elevarse frente a quienes los escuchaban. Esto habla de sus motivaciones, las cuales estaban muy alejadas de Dios y de establecer una relación estrecha con él, por medio de algo tan importante como la oración.

No obstante, cuando oramos en público, no estamos solos. Lo hacemos en voz alta, para que todos escuchen la petición que se hace frente a Dios de manera colectiva.

Generalmente, una oración en un servicio de sábado se programa con tiempo de anticipación. Por eso, usted debe prepararse para la ocasión. Orar a Dios para que lo inspire y sea claro en su oración siempre es una idea.

Para representar a un grupo ante Dios, a través de una oración pública, es fundamental considerar los siguientes aspectos:

Imagen

Cerciórese siempre de estar bien presentado frente a Dios en cuanto a higiene y vestimenta.

Prepárese

Durante el último verso del himno, si es modalidad presencial, acérquese a un costado del estrado para que el director lo vea y sepa que usted ya está listo. Si es vía telefónica, asegure la conexión.

Voz, micrófono y prueba

Presencial

Asegúrese de acercar su boca al micrófono unos 10 cm y, si requiere moverlo, hágalo con suavidad para evitar ruidos. No golpee ni sople el micrófono para validar que está encendido; los responsables de audio se encargan previamente de ello.
Si habla ante un grupo de personas y no cuenta con amplificación/micrófono, contemple que con su voz tendrá que cubrir todo el recinto para que lo escuchen.

Menos es más

Las oraciones deben ser concisas y durar entre 1 minuto y medio y máximo 2 minutos. La brevedad no significa que no sea efectiva; al contrario, menos es más. Recuerde que en la audiencia hay niños y personas mayores que no pueden estar mucho tiempo de pie.
Sea considerado con todos en la congregación con una oración breve y de calidad.

Evite las vanas repeticiones (Mateo 6:7)

Sea creativo y evada dirigirse a Dios de una sola manera; él tiene muchas formas en que lo podemos nombrar. Si requiere apoyo, solicite al ministro el documento[1] sobre los nombres de Dios y pida a nuestro Padre que lo inspire.

Sea sincero, directo y natural

Olvídese de usted mismo y diga lo que tenga que decir. Tenga confianza sin ser presumido. Use una voz natural y clara, y evite la falsa humildad y un tono emocional. Recuerde que no es una oración privada desde su habitación, sino que es pública y debe cumplir con los propósitos.

Estructura general de las oraciones públicas en el servicio de sábado

Siendo la oración una práctica muy privada e íntima, es importante considerar estos aspectos cuando se realiza una oración en público, con el objetivo de representar al pueblo de Dios.

Recordemos que estas oraciones (y todas las que hagamos) son discursos que deben ser planificados con previa oración, para que haya serenidad y orden de las ideas en el momento en que se realice.


  1. Pendiente ↩︎