2026-05-15

15 de mayo de 2026

¡Feliz viernes, mis queridos hermanos!

Gracias al Eterno, este sábado estaremos reuniéndonos nuevamente en Jalpa de Méndez, Tabasco. Como cada semana, estaremos presentes para alabarle y atender a su llamado de hacer una santa convocación en su honor. La semana pasada pude compartir con la familia Jiménez del santo sábado, y me encantaría seguir realizando estas visitas para compartir el día de reposo cuando no nos congreguemos en Jalpa.

Hoy quisiera compartirles un breve pensamiento al que estuve volviendo a lo largo de estas dos semanas.


Durante mi viaje a San Miguel de Allende estuve recordando una gran cantidad de experiencias que viví durante las fiestas de Tabernáculos que se celebraron en ese lugar.

Una de las anécdotas que más recuerdo tiene que ver con una descompostura que sufrió el carro de mi papá en el camino hacia allá, viajando desde la Ciudad de México. Tristemente, en más de una ocasión los automóviles de mi papá nos dejaban tirados en la carretera. Y en muchas de esas ocasiones -por no decir en casi todas ellas- recibimos ayuda de alguien. Y me ha ocurrido también a mí con mi propio vehículo: Que un buen samaritano se detenga para ofrecer su ayuda.

Siguiendo en el camino en autobús hacia San Miguel de Allende, me tocó ver muchos vehículos a orilla de la carretera con alguna avería y un buen samaritano a su lado. Y me di cuenta de que solo un par de veces me he detenido a ofrecer mi ayuda en esas circunstancias de carretera. Muchas veces por ir con familia, otras veces por miedo a enfrentar una situación de peligro, muchas otras por ir con prisa o con una responsabilidad encima.

Pero lo cierto es que, a veces, perdemos la oportunidad de ayudar por pena o por indecisión.

Ser esa persona que extiende su mano para ayudar a otro es algo que Jesucristo enseñó a lo largo de su ministerio. Y sobre todo algo que él ordenó a sus apóstoles y a sus discípulos en general.

En Mateo 10:42 leemos lo siguiente:

"Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa".

Jesucristo habla aquí de que los discípulos que atienden a ese llamado de servir a los demás, están ejerciendo su discipulado. Y ese ejercicio tiene su recompensa, que será determinada por El Padre en su tiempo. Pero cuando Dios nos ordena amar al prójimo como a uno mismo o demostrarle nuestro amor a él amando a nuestro semejante, en realidad lo que nos está diciendo es que ponernos al servicio de los demás debería ser uno de los motores de nuestra vida. No por la recompensa, sino como un ejercicio de nuestro discipulado, y al mismo tiempo un fruto de esa enseñanza.

Leyendo la carta a los Filipenses en el capítulo 4 y versículo 5 leemos lo siguiente.

"Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca."

Ser gentiles, esmerados en el cuidado del otro es algo que debería manifestarse en nuestro carácter. Y desgraciadamente, no siempre encontramos la forma de hacerlo. Pero debemos hacer un esfuerzo.

Y a veces, aunque realmente no podamos detenernos a ayudar a ese que lo necesita, podemos hacer una pausa consciente en nuestro ajetreo diario para elevar una oración al Eterno, pidiéndole que intervenga donde nosotros no podemos hacerlo. Que envíe su sanidad, que provea, que reconforte o que de ánimo con su infinito poder, ahí en donde nosotros podemos influir de forma insignificante.

Santiago 5:15-17 nos dice.

"Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho".

Así que oremos unos por otros, porque muchos no anuncian sus tribulaciones pidiendo ayuda, sino que en silencio esperan por la ayuda de nuestro Señor. Y si tenemos oportunidad de ayudar, ayudemos con decisión. Porque cada oportunidad de servir un vaso de agua al prójimo, es una oportunidad dada por Dios para ejercer nuestro discipulado.

Les deseo un maravilloso inicio de sábado.

Moisés Cruz.


Asignaciones, Tabasco

Asignación Voluntario Tarea
Bienvenida/Acomodador Jonathan Alejandro Abrir y cerrar puerta. Dar bienvenida a quienes llegan. Ayudar a subir escalones si hace falta.
Comunicación con el salón Gonzalo Alejandro Solicitudes a la administración del salón. (Mesas, hielera, silencio, etc.)
Sanitarios de damas Carla Rodríguez Asegurar funcionamiento de sanitario, colocar y retirar insumos.
Sanitarios de caballeros Manuel Bolio Asegurar funcionamiento de sanitario, colocar y retirar insumos.
Acomodo de mesas y sillas Henry Jiménez Coordinar con David Alejandro y Esaú Manuel el montaje de mesas y sillas para comida.
Manteles Olga Jiménez Coordinar acomodo, limpieza y retirada de manteles con Mónica Jiménez.
Servilleteros y saleros Anahí Badal Colocar servilleteros y saleros en las mesas. Retirar al terminar la comida.
Servir comida Ana de la Cruz Coordinar con Damaris Jiménez y Carla Rodríguez.
Poner y quitar café Sara Rosales Colocar cafetera durante la comida, retirar al terminar el servicio.

AGENDA SURESTE:

16 mayo 2026:

23 mayo 2026:

24 mayo 2026 (PENTECOSTÉS, ofrenda):

30 mayo 2026 (VISITA San Cristóbal, Tabasco en casa):

6 junio 2026