2026-06-12
12 de junio de 2026
¡Feliz viernes!
En estos momentos me encuentro viajando hacia Ángel R. Cabada, Veracruz, para reunirme con nuestros hermanos que se congregan en este punto sábado con sábado. Tendremos un servicio local, así como la segunda parte del Estudio Bíblico sobre Apocalipsis, comenzando con el mensaje a las primeras dos Iglesias. En este enlace estaremos realizando la conexión para todo aquel que desee conectarse.
Les pido de sus oraciones para que esta visita sea de mucho provecho, y que el Eterno envíe a sus ángeles a resguardar mi camino y casa, pues nuevamente Sara y Toñito se quedaron a descansar.
Les envío un caluroso abrazo, y quisiera compartir con ustedes una breve reflexión:
¿A alguno de nosotros nos gustan las dificultades?
Estoy seguro de que a ninguno. O al menos no por mucho tiempo. Nuestra naturaleza frágil y mortal se incomoda rápidamente cuando pasamos una situación desagradable. Y entra en crisis también con mucha prontitud. Un aprieto financiero, una enfermedad repentina, un cambio abrupto en la rutina, o incluso algo tan aparentemente insignificante como un desencanto con una persona; pueden ponernos contra la lona sin darnos cuenta.
No todas las dificultades tienen la misma naturaleza. Algunas son la consecuencia directa de cometer un error (Gálatas 6:7-8). Otras son eventos aleatorios que nos ocurren (Eclesiastés 9:11). Y hay algunos más que son una prueba mediante la que Dios busca que aprendamos algo.
En Romanos 5:3-5 vemos lo siguiente:
Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Esto que leímos se refiere a aquellas dificultades a través de las que Dios busca fortalecernos, acercarnos a esa perfección de su hijo. Eventos de tiempo y ocasión que acontecen a todos, y que nos ponen bajo la lupa, y escudriñan en nuestro corazón, poniendo a prueba nuestra confianza en el Eterno... y los frutos de su Espíritu en nosotros.
Porque la verdad es que muchas veces renegamos de las pruebas. Y contendemos con Dios, como Job comenzaba a hacerlo. Pero no por falta de fe, sino por falta de paciencia. O a veces, de poca resistencia a la incomodidad.
El ejemplo máximo de una prueba superada, es, por supuesto, el de Jesucristo.
En Juan 18:11 leemos lo siguiente, que acontece después de que Pedro agrede a uno de los hombres que están por aprehender a Jesús. Y el Maestro reprende a su amigo diciendo:
Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?
Y pienso que esta es una metáfora tremendamente poderosa, si consideramos lo siguiente:
Una copa sirve para contener un líquido. La propia copa no tiene un sabor ni tampoco la capacidad de quitarnos la sed. Es el líquido que contiene lo que puede ser delicioso o amargo, refrescante e incluso restaurador.
La copa por sí misma no tiene la capacidad de hacer un cambio en nosotros. Es lo que contiene lo que puede transformarnos, y llenarnos de vida, en una situación crítica. Uno debe tomar el contenido, degustarlo, digerirlo... para que tenga provecho.
Y ocurre lo mismo con la prueba. La prueba en sí misma, no tiene un efecto en nosotros. Debemos tomar el contenido, discernir sus sabores, sus texturas, su propósito. No se toma igual un poco de vino, que un jugo de naranja. Y tampoco todas las pruebas se toman igual.
Aprender a tomar las pruebas es lo que permite que el Espíritu Santo dé su fruto. Si solamente sobrevive uno a la prueba, y no bebe el contenido... si uno no lo aprovecha... se quedará uno con sed.
¿Cuál fue su última prueba? ¿Está pasando por una en particular hoy? ¿Cómo la está tomando? ¿Qué gusto tiene? ¿Qué efecto tendrá en usted?
El contenido de la prueba puede embriagarnos, hacernos soberbios si la tomamos con una actitud desafiante. O puede envenenarnos, si permitimos que su amargura le quite el gusto a nuestra vida.
Santiago 1:2-6 nos habla de esto
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada...
Sea cual sea la prueba, recuerde: Dios siempre está al alcance de la oración para mostrarnos el camino. Arrodillémonos y pidamos con fe no solamente para salir de la prueba, sino también para aprender lo que Dios quiere enseñarnos. Así podremos alegrarnos cuando este tiempo difícil haya terminado, porque en su paciencia habremos sacado el máximo provecho de la prueba.
Y sobre todo, recordemos que nuestra recompensa no está en esta vida... sino en ese Reino por venir en el que heredaremos todas las cosas.
Espero en el Eterno que mañana puedan tener un hermoso día de reposo, y espero también a verles pronto, Tabasco y Chiapas.
AGENDA SURESTE:
13 junio 2026 (Visita Ángel R. Cabada, Tabasco en casa)
- Servicios - 12:00 PM
- Estudio Bíblico sureste - 4:00 PM
20 junio 2026
- Servicios presenciales Tabasco - 11:00 AM
- Comida - 1:30 PM
- Club de Ladies (Casa don Carlos Rodríguez) - 3:30 PM
- Club de Oratoria Unido (Cabaña de Edhel) - 3:30 PM
27 junio 2026 (Tabasco en casa, visita Chiltepec)
- Servicios - 12:00 PM
- Comida - 2:30 PM
4 julio 2026
- Servicios presenciales Tabasco - 12:00 PM
- Comida - 2:30 PM
- Práctica de himnos (#40, #13, #7) - 3:30 PM
11 julio 2026 (Tabasco en casa)
- Servicios 12:00 PM
18 julio 2026
- Servicios presenciales Tabasco - 12:00 PM
- Comida - 2:30 PM
- Estudio Bíblico sureste - 3:30 PM
25 julio 2026 (Visita Tuxtla Gutiérrez, Tabasco en casa)
- Servicios 12:00 PM
- Estudio Bíblico sureste - 4:00 PM