2026-07-10

10 de julio de 2026

¡Les deseamos un muy hermoso sábado!

Quisiera dejarles una breve reflexión esta semana, así como un resumen de las actividades próximas en el área.


¿Crecimiento en la Iglesia?

Después de su resurrección Cristo no volvió al tercer cielo a tomar su lugar a la diestra del Padre de inmediato. Podemos ver en el libro de los Hechos que él permaneció con sus discípulos durante un período específico y significativo de cuarenta días. Lucas lo registra con precisión en Hechos 1:3, señalando que Cristo se presentó resucitado ante los apóstoles con pruebas contundentes, enseñándoles sobre el reino de Dios .

¿Por qué cuarenta días? En las Escrituras, este número suele marcar períodos de preparación y transición. Por ejemplo, tenemos el caso de Moisés en el monte Sinaí (Éxodo 24:18); a Elías en su camino a Horeb (1 Reyes 19:8); y a Jesús mismo en el desierto antes de iniciar su ministerio (Mateo 4:2). Así que este periodo de preparación de los apóstoles sigue esta misma lógica: tomarse un tiempo suficiente para madurar lo que se recibe.

Los discípulos recibieron de Jesucristo la instrucción de ir a predicar el evangelio a todo ser viviente, anunciando el arrepentimiento y bautizando en su nombre (Vea Mateo 28:16-20 y Lucas 24:44-48). Y para hacerlo, los discípulos tuvieron que contar con esta preparación de 40 días de "curso intensivo" para lo que habría de venir.

Muchas veces tendemos a pensar que el crecimiento de la Iglesia está determinado por la cantidad de personas que se suman al grupo. Y ciertamente esa es una de las medidas de crecimiento que Dios da (en el libro de los Hechos, leemos en muchas ocasiones que el número de discípulos incrementaba y que eso era una bendición de Dios).

Pero este aumento de la membresía no es el único síntoma de crecimiento. La madurez de los miembros es la otra gran manifestación del crecimiento y de las bendiciones espirituales que Dios da. Y el claro ejemplo es lo que pasó con los apóstoles: Iniciaron con incertidumbre, con temor, escondiéndose. Pero después de ese periodo de preparación estaban a plena vista en Pentecostés, esperando la promesa del Poder de Dios.

El crecimiento de la Iglesia comenzó con la madurez de la convicción de esos 11 hombres. Y a través de esa fortaleza espiritual que Dios forjó en ellos mediante la preparación de Cristo, se hicieron presentes e iniciaron su ministerio con autoridad, para llevar ese testimonio a todas las naciones.

Quizá uno de los más grandes desafíos a los que enfrenta una congregación, es a esa sensación de que la iglesia no crece. Y cuando miramos a los números, muchas veces podemos ver que realmente seguimos siendo pocos. Ya no vemos ese aumento de números como en la Iglesia primitiva. Y pienso que en esos casos debemos preguntarnos... ¿será que el crecimiento que se necesita primero es el nuestro?

¿Qué tal si estamos nosotros aún en ese periodo de preparación? ¿Qué tal si aun nos falta pulir nuestros dones para servir a otros y recibirles en nuestras congregaciones? Quizá nos falta trabajar en nuestra puntualidad, en nuestro trato a los demás, en nuestra paciencia o nuestra misericordia. Posiblemente nunca estemos en ese punto de perfección que tuvo Cristo. O incluso los apóstoles. Pero... ¿no cree que vale la pena intentarlo?

El crecimiento se manifiesta en las pequeñas cosas, como en un carácter apacible, en una actitud proactiva frente a las necesidades de otros, o en la paciencia y la gentileza. Pero sobre todo, en la naturalidad con la que esas cosas salen de nuestro corazón.

Los frutos del Espíritu que vemos en Gálatas 5:22-23 nos hablan de esa madurez espiritual que se alcanza con la práctica consciente de las cosas de Dios, no solo de los mandamientos de forma fría y matemática, sino especialmente del espíritu detrás de ellos:

No matar, sino compartir la vida. No mentir, sino vivir en verdad. No robar, sino aportar con generosidad. Guardar el sábado como una delicia y no una pérdida. No codiciar, sino añorar los verdaderos bienes que provienen de Dios...

¿Y sabe qué? Seguramente ese crecimiento nunca se va a ver en números... el día de hoy. Pero se va a notar cuando Jesucristo venga, y todo ojo pueda ver que una manada pequeña lo consiguió, y permaneció firme hasta el fin.


Chiapas

Me da mucho gusto recordarles que estaré viajando hacia Tuxtla Gutiérrez para el sábado 25 de Julio de 2026. Espero en Dios que todos puedan asistir para tener la santa convocación ordenada por nuestro Dios. Además, estaremos teniendo la cuarta parte del Estudio Bíblico sobre Apocalipsis, así que les recomiendo no perderse la tercera parte que estaremos transmitiendo desde Tabasco una semana antes.

Tabasco

Esta semana estaremos guardando el santo sábado en casa, congregados con nuestras familias y conectándonos a la transmisión nacional.

El próximo sábado estaremos congregándonos nuevamente en Jalpa y teniendo un estudio bíblico al terminar la comida. Me gustaría que todos se quedaran para compartir también de esa segunda ración del alimento espiritual.

Veracruz

Les agradezco de corazón por la última visita que pude hacerles hace unas semanas, y espero poder volver pronto allá. Mientras tanto, les envío muchos cariños de las Iglesias en Tabasco y en Chiapas, que siempre preguntan por ustedes y su bienestar.


AGENDA SURESTE:

11 julio 2026 (Tabasco en casa)

18 julio 2026

25 julio 2026 (Visita Tuxtla Gutiérrez, Tabasco en casa)

1° Agosto 2026 (Clubes)