2026-08-21

21 de agosto de 2026

Hace un par de días encontré un documental acerca de diamantes. No sobre sus cualidades físicas, sino sobre cómo una campaña publicitaria los convirtió en el objeto de deseo de millones de personas, con un slogan simple pero sorprendentemente duradero: Un diamante es para siempre.

A partir de entonces una buena parte de las películas de Hollywood comenzaron a dedicar tiempo de pantalla a la exposición del diamante como un símbolo de amor, de esfuerzo y también de poder. Y viendo eso, me quedó dando vueltas en la cabeza la siguiente pregunta: ¿hasta donde las cosas que apreciamos o deseamos, provienen de nuestro corazón, y hasta dónde son implantadas por algo más?

Creo que en muchos sentidos es imposible saberlo a ciencia cierta, pero eso no significa que no debamos cuestionárnoslo de forma ocasional. Porque como comentamos en un mensaje hace unos meses atrás: "Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón." Mateo 6:21

Pero la verdad es que la belleza de un diamante, o de un paisaje o incluso de la complejidad de una maquinaria, de una pieza musical, o de un sentimiento profundamente arraigado, claro que pueden ser dignos de admiración y ser apreciados.

La obra de Dios es tan variada y rica, que uno podría no cansarse nunca de admirarse del infinito ingenio del Creador de todo. Porque aunque una persona componga una obra musical, o un grupo de mentes conciban un artefacto muy complejo, o seamos testigos del tremendo amor de una madre a sus hijos que le permite sacar fuerzas de flaqueza... todo eso es un reflejo de la maestría de nuestro Dios, que diseñó con perfección la mente y el corazón del hombre, aunque a veces le demos un uso inapropiado.

En Salmos 104 podemos leer un hermoso cántico elogiando las obras del Eterno. Y algo que me encanta de este salmo es que su autor (posiblemente David), describe muy poéticamente la naturaleza que lo rodea. Y para describir algo así... se requiere contemplación; ver atentamente el panorama general y sus detalles para ver cuán maravillosos son.

¿Cuándo fue la última vez que se maravilló de algo cotidiano? Curiosamente, uno podría pensar que encontrarse algo maravilloso es accidental, o incluso una cuestión de suerte. Pero lo que la ciencia ha descubierto es que no del todo. La capacidad de maravillarse de lo cotidiano, proviene de un ejercicio voluntario de contemplación. Si uno se detiene a contemplar algo sencillo, es casi seguro que uno puede encontrar la belleza en eso. Como en la sombrilla que forman las gotas de lluvia al caer. O en cómo el pasto bajo los pies lucha para recuperar su forma, como si tuviera ganas de volverse a levantar. O incluso el propio milagro de nuestra respiración y de la increíble sensibilidad de nuestro tacto que distingue las fibras de nuestra prenda de ropa favorita.

Contemplar la belleza del mundo es necesario para alegrarnos y recordar el sentido de nuestra vida: formar una sana y estrecha relación con Dios, que nos lleva a la obediencia, el servicio y forjar un carácter santo y amoroso.

¿Por qué digo esto? Apreciar las cosas que nos rodean, es un gran ejercicio de adoración a Dios, porque con ello reconocemos la grandeza de sus obras. En Génesis 1:31 leemos: "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto." Pasar desapercibido el majestuoso trabajo de Dios, es menospreciar su amor y generosidad para con nosotros. Y de paso, nos pone en perspectiva de que somos parte de su misma creación, y que todos merecemos consideración, amabilidad y gentileza. Contemplar y maravillarse, nos llevan al respeto a Dios, y al amor a nuestro semejante.

Incluso podemos ir más allá: Maravillarnos de la obra que está realizando en nosotros, y disfrutar los cambios que nos permite desarrollar en esta vida, construyendo poco a poco el carácter santo de su Hijo en nosotros, hasta llegar a ese galardón de incalculable valor que nos tiene prometido: la vida eterna en su familia.

Así que nos invito a contemplar todo en su creación con esa mirada del salmista: "¡Cuán innumerables son tus obras, oh Eterno! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios." Salmos 104:24

¡Feliz inicio de sábado!


Asignaciones Tabasco - 8 agosto 2026

Asignación Voluntario Tarea
Bienvenida/Acomodador David Alejandro Abrir y cerrar puerta. Dar bienvenida a quienes llegan. Ayudar a subir escalones si hace falta.
Comunicación con el salón Gonzalo Alejandro Solicitudes a la administración del salón. (Mesas, hielera, silencio, etc.)
Sanitarios de damas Natividad Jiménez Asegurar funcionamiento de sanitario, colocar y retirar insumos.
Sanitarios de caballeros Moisés Cruz Asegurar funcionamiento de sanitario, colocar y retirar insumos.
Acomodo de mesas y sillas Manuel Bolio Coordinar con Gonzalo Alejandro y Jonathan Alejandro el montaje de mesas y sillas para comida.
Manteles Aarón Rodríguez Coordinar acomodo, limpieza y retirada de manteles con Elías Rodríguez.
Servilleteros y saleros Iker Ventura. Colocar servilleteros y saleros en las mesas. Retirar al terminar la comida.
Servir comida Ana de la Cruz Coordinar con Esaú Manuel y Olga Jiménez.
Acomodar barra de servir
(al terminar comida)
Anahí Badal Guardar cucharas de servir, tapar comida sobrante. Apoyarse con Carla Rodríguez.
Café y postre. Sara Rosales Colocar cafetera durante la comida, retirar al terminar el servicio. Distribuir postre (si hay).
Técnico David Alejandro Jr. Acomodar la mesa al término del servicio, y re acomodar para el estudio. Coordinar con Valeria Alejandro.

AGENDA SURESTE:

**22 agosto 2026 (Clubes)

29 agosto 2026 (Tabasco en casa)

5 septiembre 2026 (Visita Tabasco, Familia García Medina)

12 Septiembre 2026 (TROMPETAS)

19 Septiembre 2026 (Tabasco en casa)