Visita Chiapas - 30 may 26

Esta semana tuve el privilegio de viajar nuevamente para visitar a nuestros hermanos en Chiapas. En esta ocasión, pudimos congregarnos con la familia Alvarado Ochoa y la familia Cueto Grajales. Desafortunadamente, la familia Mandujano no pudo acompañarnos en esta ocasión.
El plan original era viajar con mi familia pero, debido a una descompostura de nuestro vehículo, tuve que hacer el viaje solo. Es un traslado de aproximadamente 5 horas, más 30 minutos por las escalas que realiza el transporte. Sin embargo, es tiempo que pasa realmente rápido gracias al hermoso paisaje que uno recorre.
Es curioso ver el cambio de tonalidades de verde conforme a uno va recorriendo territorio, yendo de un ambiente bastante tropical a uno plenamente boscoso. Es muy bonito poder ver el talento creativo de Dios incluso en esos pequeños detalles.
Con mucha alegría arribé cerca de las 3 de la tarde a San Cristóbal y caminé hacia mi hospedaje para concluir de enviar el boletín del sureste. Tuve el gusto de compartir la cena con la familia Alvarado quienes me recibieron muy generosamente en su hogar, al igual que a la señora Rosario y a Christian para ofrecernos unos riquísimos tacos dorados y café. Después de una muy interesante plática nos retiramos a descansar para reencontrarnos nuevamente en el desayuno del día de reposo.
El servicio se realizó precisamente en casa de Lulú y Germán Alvarado. Gracias a Dios, las condiciones tecnológicas nos permitieron realizar el enlace con relativamente pocos contratiempos. En esta ocasión, Chiapas colaboró con la dirección de himnos por parte del joven Christian Isaac Cueto, y el mensaje principal estuvo a cargo de un servidor.
Posteriormente compartimos los alimentos fuertes del día, mientras conversábamos en una muy animada sobremesa sobre el tema del sermón, que fue acerca de las oraciones no respondidas y cómo lidiar con el malestar que a veces eso provoca.
Para continuar con las actividades del santo sábado, iniciamos una serie de estudios bíblicos acerca del libro de Apocalipsis; que también fue transmitido para el resto del sureste. Tuvimos un total de cuatro conexiones y algunos comentarios al cierre. Este primer vistazo al libro de Revelaciones fue una síntesis de las herramientas con las que contamos para aproximarnos al contenido profético, las cuales vemos reflejadas en el primer capítulo de este libro. Una vez finalizada la sesión, continuamos platicando sobre cómo aplicar lo que estudiamos y aprendemos de la Palabra de Dios en nuestra rutina diaria.
Siempre es agradable compartir con los hermanos en la fe, especialmente cuando no hay muchas oportunidades de platicar con calma. Me alegró mucho contar con la ocasión para conocernos mejor y fortalecer nuestra amistad y amor cristiano de unos por otros.
Tras un muy productivo y emotivo día de reposo, la familia Cueto Grajales partió a Tuxtla y un servidor a descansar.
Mi salida, sin embargo, fue hasta el domingo en la mañana, y antes de marcharme, nuevamente la familia Alvarado invitaron a un servidor a desayunar.
Doy muchas gracias a la Iglesia en Chiapas por su hospitalidad y por su buen ánimo y disposición de servir; pero sobre todo, agradezco al Eterno porque su obra continúa llevándose a cabo en los corazones de cada uno de ellos.
Espero con mucho gusto poder compartir nuevamente con la Iglesia en esta área, y nos encontramos ya preparándonos para visitar a nuestros hermanos en Veracruz.
Escrito por Moisés Cruz