5) Discurso de humor

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PREPARACIÓN

¿Existe el buen humor en la Biblia? Por supuesto que sí; desde el comienzo hasta el final, porque Dios es el autor del humor… sólo mire a los monos. Aunque es bastante serio, el relato de culpa de tomar del árbol del conocimiento del bien y del mal se presenta de una manera humorística: primero Adán culpó a Eva, luego Eva culpó a la serpiente, y la serpiente miró a su alrededor y no tuvo a quién echarle la culpa, así que guardó silencio.

Más tarde, Dios escuchó a Sara reírse de la idea de que sería madre a su avanzada edad; él le dice a ella que el nombre de su hijo será Isaac, que significa “risa” (Gen 18:13-15; 21:3-5). Jesucristo utilizó el humor en sus pintorescas palabras diciendo “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mt 23:24) y “si el ciego guiare al ciego, ambos caerán al hoyo” (Mt 15:14).

Escritura clave

Buen remedio es el corazón alegre, pero el ánimo triste resta energías.
Proverbios 17:22, DHH

También debemos aprender a usar el buen humor —no como tema principal—, sino como sazonador de nuestra comida; con moderación, pero apropiadamente. El ex presidente americano Ronald Reagan era un maestro en ello, y Herbert Armstrong lo citaba frecuentemente. Lucas 6:21 dice: “Bienaventurados son los que ahora lloran, porque reirán”.

PRESENTACIÓN

Por favor, no solamente cuente chistes en su discurso. Encuentre un tema humorístico o cuente una historia intercalando bromas. Considere estos puntos: 1) No diga una broma de dudosa moralidad. 2) No diga que nos va a contar una historia graciosa y luego se ría antes de dárnosla; sólo dígala y deje que la gente decida si es graciosa. 3) Cuente un chiste que se adapte al público. 4) Asegúrese de que cuenta con tiempo para terminar la historia.